Somos Marina y Delfina y juntas somos TIENDA JUGAME

Venimos de dos emprendimientos distintos, pero con una misma raíz: las infancias, el juego y el deseo de criar con presencia, creatividad y amor.
Ambos proyectos nacieron inspirados por nuestros hijos y por todo lo que fuimos descubriendo en el camino de maternar.
“Cada producto que diseñé nació junto a cada uno de mis hijos”.
Con Luli, hace ya 20 años, nació el babero. Como mamá primeriza, quería que pudiera comer sola y explorar, pero también buscaba una solución práctica para que no terminara toda manchada.
Con mi segundo hijo, Santino, llegó otra inspiración. A él le encantaba cocinar y siempre quería ayudarme cada vez que me veía en la cocina.
Después nació Valentino, el superhéroe de la familia. Le fascinaban los juegos corporales, moverse, saltar y convertir cualquier rincón en una aventura.
Y con Cata, amante de los unicornios y del mundo mágico, nació el tutú con antifaz.
Así, cada hijo fue dejando su huella, y cada etapa trajo consigo una idea, una necesidad y una creación.
Jugame nació del deseo de crear momentos de calidad en familia.
En 2013, mi pareja y yo nos mudamos al sur, llenos de ilusión por comenzar una nueva etapa y con el sueño de agrandar la familia. Fue allí donde llegó Felipe, nuestro primer hijo.
Con su nacimiento aparecieron muchas preguntas, inquietudes y decisiones importantes. Pero entre todo eso, había algo que yo tenía muy claro: quería estar presente en su crianza y compartir de verdad cada momento con él.
Así nació la idea de crear juegos de mesa, una pasión que siempre me acompañó. En esos juegos encontré una forma de unir disfrute, aprendizaje y conexión, y también de transmitir valores que sentimos fundamentales para una vida plena y significativa.
Durante mucho tiempo, las dos sentimos lo mismo: el deseo de compartir el trabajo con alguien más.
Porque emprender sola no es fácil. Todas las decisiones, la energía, la organización y el sostén del proyecto recaen en una sola persona. Y cuando además sos mamá y querés cuidar el tiempo de calidad con tu familia, ese desafío se vuelve aún más grande.
Nos conocimos a través de nuestros hijos, Valen y Feli, que son muy amigos.
Y de ese encuentro nació algo muy lindo: descubrimos que compartíamos valores, sensibilidad y muchas ganas de crear.
Decidimos unir fuerzas, y encontramos una combinación que nos potencia:
a Marina le encanta lo manual, a Delfi le apasiona lo digital, y a las dos nos mueve lo mismo: crear experiencias significativas para las infancias y sus familias.
Creemos en una infancia con más tiempo para jugar, imaginar, explorar y crear.
- Menos pantallas y más juego libre
- Más imaginación y menos estímulos constantes
- El valor de aburrirse, porque del aburrimiento también nacen ideas, autonomía y creatividad los momentos compartidos en familia, esos que quedan en la memoria
Juegos inspirados en la Patagonia, no solo por sus paisajes, sino por lo que ese entorno nos transmite: naturaleza, pausa, libertad, conexión y un ritmo más humano